Todo el mundo es susceptible a desarrollar patrones de juego problemático o, en casos más extremos, adicciones a las Cajas Botín. El funcionamiento de estos mecanismos está diseñado para generar la necesidad de realizar compras adicionales y para hacer pensar a la persona jugadora que las probabilidades de éxito son mayores a lo que realmente son.
Dicho esto, existen varias dimensiones que tienen un impacto en la probabilidad que una persona desarrolle un problema vinculado a las Cajas Botín. Varias de estas dimensiones caen dentro de lo que serían rasgos de personalidad. Es conveniente tener en cuenta que estos rasgos de personalidad son un gradiente; todos tenemos esos rasgos hasta cierto punto. Aquí presentamos una versión extrema, casi caricaturista, de estos rasgos. Es importante no caer en visiones estereotípicas y estigmatizantes de la persona usuaria y analizar cada caso en concreto. Ver con cuáles de estas categorías se corresponde en mayor medida el perfil de la persona y adaptar las estrategias de intervención o prevención.

JUGADOR SOCIAL
Un primer perfil identificado es el del jugador que juega a videojuegos principalmente de manera social. Su contacto con el ámbito de los videojuegos ha sido sobre todo a través de juegos multijugador y raramente juega a un videojuego si no es acompañado de amigos, ya sea presencialmente o en videollamada. Es probable que compitan por sus amigos para ver quién consigue determinado ítem y que realicen bromas entre ellos, animándose y retándose a comprar CB los unos a los otros. Así, la compra excesiva de CB está motivada por la necesidad de agradar a sus compañeros y de llamar la atención o ser elogiado por sus amistades.

JUGADOR IMPULSIVO
La impulsividad y la búsqueda de emociones fuertes constituye un rasgo de personalidad que hace especialmente vulnerables a las personas respecto las CB. Las personas impulsivas encuentran en las CB un mecanismo que da respuesta a su deseo por sentir emociones como la excitación (arousal) o la sorpresa; emociones que encuentran más gratificantes que la mayoría de la población. El diseño de los videojuegos y el funcionamiento de las CB apela directamente a las necesidades y vulnerabilidades de este grupo.

JUGADOR INTROVERTIDO
Un tercer perfil serían personas que tienen problemas emocionales de base, que, en el caso de los videojuegos, generalmente están relacionados con la introversión o con una falta de habilidades sociales. Esta persona se acerca a los videojuegos porque le sirven como un espacio en el que construir una nueva identidad virtual en la que palie parte de estos déficits sociales o le ayuda a evadirse de situaciones que resultan incómodas o conflictivas. Es probable que estos problemas emocionales emanen de conflictos en sus círculos sociales o familiares. Como estrategia para lidiar con estas situaciones, el jugador introvertido va a asignar una gran importancia a esta realidad virtual, ya que le permite “escapar” del mundo real.
No obstante, resulta interesante constatar que hay una acusada presencia femenina en este perfil. En el caso de las chicas y mujeres usuarias no necesariamente nos encontramos con un rasgo de personalidad introvertido, pero sí que en varias entrevistas han comentado que en las pocas usuarias que les han llegado suele haber este componente de huida de problemas y de hallazgo del refugio en los videojuegos.

JUGADOR GAMER
Este perfil de jugador encuentra en los videojuegos un espacio donde recibe un refuerzo social que le permite tener una identidad de éxito. Para estas personas será especialmente relevante tener habilidad en el videojuego y entrar dentro de los rankings de mejores jugadores o de los mejores clanes o alianzas. El hecho de ser jugadores, de ser gamer, se convierte en un elemento intrínseco de su identidad. Es muy probable que se sientan orgullosos de pertenecer a la comunidad gamer y que externalicen estos sentimientos y compartan sus éxitos y experiencias en los videojuegos a través de redes sociales.




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